El problema del agua
El agua, esencial para la vida, es fuente de nuestro bienestar. Pero según la OMS y UNICEF, casi 850 millones de personas carecen de agua potable y 1.800 millones beben agua sin purificar.
El 71% de la superficie terrestre está cubierta de agua. De ese porcentaje, solo el 3% es agua dulce, y menos del 1% está accesible. Las proyecciones indican que para el 2050, la demanda mundial de agua dulce podría aumentar en un tercio, según NRDC.
Según NRDC, el agua es llamada el "disolvente universal" por su capacidad de disolver más sustancias que cualquier otro líquido en la Tierra dejando una agua pura como se aprecia en la foto, pero es vulnerable a la contaminación, que se disuelve fácilmente en el agua.
La contaminación del agua puede causar problemas de salud, dañar la vida silvestre y afectar al ecosistema.
En todo el mundo, el suministro de agua no potable cobra un alto precio en términos de salud, causando enfermedades. Según la Organización Mundial de la Salud, al menos 2000 millones de personas consumen agua de fuentes contaminadas por heces, lo que puede transmitir enfermedades graves como el cólera y la fiebre tifoidea.
La exposición a dosis elevadas de sustancias químicas puede provocar decoloración de la piel o problemas más graves como daños en el sistema nervioso o en los órganos y efectos en el desarrollo o la reproducción. En dosis más bajas, durante largos periodos de tiempo, puede provocar enfermedades crónicas a largo plazo, según un artículo de la EDA.
Los altos niveles de nitratos en el agua pueden representar un riesgo para los bebés, ya que pueden afectar su capacidad para transportar oxígeno, lo que resulta en el "síndrome del bebé azul" señala el National Geographic en un artículo.
Una de sus causas es la contaminación física como la basura y los desechos arrojados directamente al agua o que llegan a través de otras vías, como el desagüe. Destacan los plásticos de gran tamaño, así como los microplásticos, entre otros desechos.
Foto: Rui Stenio/Pexels
Otro origen común de la contaminación son los productos químicos, que suelen ser invisibles al ojo humano pero están presentes en el agua. A continuación, presentamos algunos ejemplos...
La Agencia Espacial Europea afirmó en 2023 que más del 70% del agua, tanto superficial como subterránea, se destina a la irrigación de campos en Europa y la FAO indica que el 38 % de las masas de agua de la Unión Europea enfrentan presión por contaminación agrícola.
Los disolventes orgánicos, productos derivados del petróleo y metales pesados de vertederos pueden contaminar los acuíferos. Los plaguicidas y fertilizantes pueden llegar a lagos y arroyos a través de la escorrentía de lluvia o deshielo, o filtrarse en los acuíferos, según publica la EPA.
Los desechos humanos y de animales pueden transportar microbios dañinos a las fuentes de agua potable. La ONU advierte que más del 80% de las aguas residuales fecales llegan sin tratar a mares y océanos.
El tratamiento del agua puede eliminar contaminantes, aunque también puede generar subproductos nocivos como los trihalometanos. Además, el agua puede contaminarse en el sistema de distribución debido a fisuras en las tuberías o a la corrosión de materiales como el plomo o el cobre en las cañerías.
Foto: Pixabay/Pexels
Investigaciones recientes han revelado que los PFAS (polidi y perfluoroalquilos) son más comunes en el agua del grifo de lo que se creía. Estos compuestos se utilizan para conferir resistencia a la humedad, el calor y las manchas en productos de uso diario y tienen una vida media extremadamente larga, según un artículo de National Geographic.
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La Fundación Aquae pone de relieve que uno de los mayores problemas que afrontará la humanidad en un futuro próximo será la escasez de agua potable debido al cambio climático y al aumento de los períodos de sequías. El equilibrio de los océanos se deteriora por disminución del oxígeno en el agua, poniendo en riesgo la biodiversidad marina.
Y está alterando también las montañas más altas teniendo un efecto drástico sobre las cordilleras, que cubren una cuarta parte de la superficie del planeta.
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Los estudios científicos constantemente alertan sobre la contaminación del agua a nivel mundial, desde la proliferación de desechos plásticos hasta la detección de sustancias como nicotina y antidepresivos en aguas incluso en regiones remotas como la Antártida según indica National Geographic en un artículo.
Perry Bartlet del Instituto Federal de Investigación Forestal, de la Nieve y del Paisaje (WSL) de Suiza, destaca: "La magnitud de lo que calculamos ha cambiado drásticamente: los eventos son considerablemente mayores", lo que ha llevado a la actualización de los modelos de riesgo, según indica el mismo artículo.
En muchos países, las normativas han restringido el vertido de contaminantes en lagos, arroyos y ríos por parte de la industria y la agricultura, mientras que las plantas de tratamiento garantizan que el agua potable sea segura para el consumo.
La agricultura convencional emplea plaguicidas y fertilizantes pueden llegar a lagos y arroyos a través de la escorrentía de lluvia o deshielo, o filtrarse en los acuíferos, de acuerdo con la EPA. Optar por nutrientes y pesticidas naturales fomenta una agricultura más respetuosa con el medio ambiente y sostenible.
Las aguas residuales sin tratamiento adecuado contaminan ríos y mares. Consumo eficiente, menos químicos y buenas infraestructuras son clave para su mejor gestión.
Los bosques, vitales para la regulación hídrica, actúan como sumideros de agua y filtros naturales. Conservarlos reduciría significativamente la contaminación del agua, ya que previenen que contaminantes lleguen a los cuerpos de agua.
Es vital mejorar la eficiencia del consumo de agua y evitar vertidos contaminantes en este recurso esencial para garantizar la sostenibilidad de estas actividades necesarias para el ser humano.
La movilidad sostenible evita la polución derivada de vehículos, como la lluvia ácida, no solo afecta al aire, sino que también contamina los acuíferos, comprometiendo la calidad del agua.
Es crucial reducir el uso de plásticos desechables, aumentar el reciclaje, implementar regulaciones más estrictas para la gestión de residuos y concientizar sobre el impacto negativo en los ecosistemas marinos para combatir la contaminación por plásticos en el mar, dado que la actividad pesquera y el transporte de petróleo son dos de las principales fuentes de esta contaminación.
En nuestra vida diaria, podemos contribuir a la preservación del agua mediante acciones como reducir el consumo, reparar fugas, reutilizar el agua cuando sea posible, evitar el uso innecesario de productos químicos y plásticos, y ser conscientes de nuestro impacto en el medio ambiente al tomar decisiones cotidianas.
La situación del agua en el mundo es cada vez más preocupante debido a la creciente demanda y la disminución de los recursos disponibles. La preservación de este recurso vital es crucial para la supervivencia de la humanidad y el equilibrio de los ecosistemas. Ante este panorama, ¿estamos dispuestos a tomar las medidas necesarias para garantizar un futuro sostenible para las generaciones venideras?