Enfermedades resurgidas del hielo y fuegos zombies: peligros de un Ártico descongelado
Están sucediendo cosas muy extrañas en todo el paisaje del Ártico y puede que sea el momento de empezar a preocuparse por cómo afectarán al ser humano.
En los grandes lagos árticos parece que el agua estuviera hirviendo. Se trata de burbujas causadas por la liberación de metano que provocan las temperaturas cada vez más altas, que bajo la tierra producen los llamados 'fuegos zombies', llamas subterráneas que permanecen durante meses.
Las temperaturas tan altas que se están registrando en el Ártico no son una sorpresa para los científicos. Esta región del mundo se ha estado calentando cuatro veces más rápido que la media mundial, debilitando el permafrost, que es la capa que durante centenares de años permaneció perpetuamente congelada. Ahora se descongela y eso conlleva peligros.
El hecho de que se derrita el permafrost del Ártico es una de las cuestiones menos conocidas de la crisis climática actual. Se ha podido observar, especialmente, en lugares como Alaska, Canadá y Siberia, donde las capas de permafrost han actuado durante mucho tiempo como un congelador gigante, bloqueando el suelo y la materia orgánica potencialmente mortal que contiene.
La amenaza más evidente proviene de la liberación de carbono y gas metano hacia la atmósfera terrestre en niveles cada vez mayores.
El director del Instituto de Investigación Ártica y Alpina de la Universidad de Colorado Boulder, Merritt Turetsky, ha definido el permafrost como "el 'primo sucio' de las capas de hielo" y asegura que "es un fenómeno enterrado", una capa de suelo permanentemente congelada, pero no necesariamente cubierta de hielo o nieve.
“Tú no lo ves. Está cubierto por vegetación y tierra, pero está ahí abajo. Sabemos que está ahí. Y tiene un impacto muy importante para el clima global”, apuntó Turetsky.
Los confines más septentrionales del planeta albergan alrededor de 1.700 billones de toneladas métricas de carbono, aproximadamente 51 veces la cantidad de este elemento que el mundo liberó, por ejemplo, en el año 2019, según los datos de la NASA.
“Estamos hablando, simplemente, de una cantidad masiva de carbono”, aseguró Brenda Rogers, científica asociada del Centro de Investigación Climática Woodwell, en Massachusetts.
"No esperamos que se descongele todo (el permafrost), porque parte de él es muy profundo y tardaría cientos o miles de años en descongelarse", dijo Rogers, "pero incluso si una pequeña parte de esa cantidad llega a la atmósfera, supondría un gran problema"
Todo ese carbono que permanece ahí encerrado está empezando a llegar a la superficie de la Tierra y, debido a ello, está produciendo algunos fenómenos geológicos desconocidos hasta el momento.
De forma repentina, a lo largo de los últimos diez años, han ido apareciendo unos 20 cráteres en comunidades remotas del norte de Siberia.
Estos cráteres tienen decenas de metros de diámetro y los científicos creen que son el resultado de explosiones de gas metano acumulado debajo de la superficie de la Tierra.
“El Ártico se está calentando muy rápido”, dijo Rogers, “y están sucediendo cosas demenciales”.
Una de las consecuencias más sorprendentes del rápido deshielo del permafrost son los intensos incendios forestales que estamos viendo en toda Siberia, así como los incendios subterráneos (incendios zombis) que a veces se extinguen y arden sin llama durante meses después de que se hayan extinguido en la superficie.
Apodados como "incendios zombis" por los científicos que los estudian, estos fuegos subterráneos se están convirtiendo en un trágico motor del cambio climático.
“Los propios incendios quemarán parte de la capa activa (del permafrost) arrasando el suelo y liberando gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono”, dijo Rogers.
“Pero ese suelo que ha sido quemado también funcionaba como un aislante, manteniendo fresco el permafrost en verano. Una vez que te deshaces de él, obtienes rápidamente capas activas mucho más profundas, y eso puede llevar a que se produzcan mayores emisiones en las próximas décadas”, continuó Rogers.
Los rápidos deshielos no solo liberarán más carbono a la atmósfera, sino que también supondrán un grave riesgo para la salud en todo el mundo.
Los microbios latentes que han estado atrapados bajo el permafrost congelado durante miles de años están comenzando a despertar a medida que el Ártico se calienta, desbloqueando así enfermedades antiguas para las que no estamos inmunizados.
En 2016, un brote de ántrax que tuvo lugar en Siberia infectó a un total de 72 personas, de las cuales, un niño de 12 años murió. Lo que allí sucedió, fue directamente relacionado con el deshielo del permafrost en aquella zona.
Las bacterias surgidas de la descongelación de restos humanos y animales de hace miles de años también podrán acabar en las aguas subterráneas que consumen las personas.
Jean Michel Claverie, investigador de genómica especializado en virus y bacterias antiguos, es de los expertos que cree que es muy probable que entremos en contacto con enfermedades antiguas a medida que se el permafrost se vaya descongelando.
De hecho, dijo Claverie "podríamos contraer una enfermedad de los restos de un neandertal, lo cual es asombroso”.
Claverie tampoco descarta que algunas enfermedades humanas que habían desaparecido hace mucho tiempo, puedan volver a emerger del hielo y prosperar en una nueva era en la que los humanos han perdido sus defensas contra ellas.
Es muy probable que, a medida que aumentan las temperaturas y los suelos del norte del planeta se vuelven más accesibles, gobiernos y empresas aprovechen los nuevos recursos que hay disponibles en el Ártico, algo que, seguramente, pondría a los humanos en contacto con insectos y enfermedades muy antiguos.
También es muy preocupante cómo la descongelación del permafrost cambiará nuestra orografía actual. Algunas comunidades de Alaska ya están padeciendo este cambio de paisaje, clima, condiciones.
Nunapitchuk, una comunidad remota de Alaska, se ha estado hundiendo (literalmente) desde 1969 y, actualmente, está viendo como acaba de hundirse entre terrenos pantanosos.
“Las zonas pantanosas están apareciendo entre las casas en toda nuestra comunidad”, dijo Morris J. Alexie, antiguo residente de Nunapitchuk. “Actualmente hay siete casas que están ocupadas, pero se encuentran muy inclinadas y siguen hundiéndose en el suelo mientras hablamos”, dijo
“Se está colapsando por todas partes… Son como pequeños lunares en medio de la tundra. Solíamos tener zonas de pasto en toda nuestra comunidad, pero ahora se ha convertido en un pantano de agua gigante”, aseguraba Alexie.
En la actualidad, no existe una solución al problema de la descongelación del permafrost. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha indicado que, si el mundo reduce las emisiones en un 50 por ciento antes de 2030, es probable que solo veamos un aumento de 1,5 grados centígrados en la temperatura global del planeta.
Si bien un aumento de 1,5 grados centígrados en la temperatura global puede parecer pequeño, es más que suficiente para desencadenar un derretimiento que no se puede deshacer ni revertir. “Es básicamente imposible que el permafrost vuelva a crecer con temperaturas en aumento”, concluyó el ICPP.
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